¿SE PUEDE PREVENIR LA INSEGURIDAD CIUDADANA?
Desde los inicios del
proyecto buscamos el apoyo de las autoridades, sin encontrar ninguna
respuesta por su parte, “es
más fácil hacer una calle o un puente que ayudar a cambiar a un
niño o una niña”. Han pasado casi quince años desde que
empezamos el proyecto Chibolito, hemos sacado a muchos niños y niñas
de la calle, pero a un alto porcentaje de menores no hemos podido
ayudarles. Muchos cayeron en el consumo de pegamento (terokal)
incrementándose así su dificultad para el trabajo. En los años que
trabajé con estos menores los conocí y comprendí, y no es que
justifique el robo, pero en un país donde se incrementan las
desigualdades económicas más menores caerán en la tentación de
robar.
Un
delincuente no se hace de un día para otro, empiezan desde niños y
si no se trabaja en prevención, los niños(as) marginados pueden
llegar a ser delincuentes. La cultura de prevención en el Perú no
existe. Se atacan las consecuencias con la apertura de Centros de
Reclusión para menores pero no se prevee. La ley no protege al menor
con abandono o marginación, lo que busca es internarlo hasta los 18
años, sin tener en cuenta que muchos de ellos se escapan de los
internados y regresan a sus familias y a la calle. Los jueces y
fiscales no asumen la responsabilidad de un niño o una niña con
marginación, los delegan a los Centros de Internamiento y se olvidan
del menor. Estos
casi quince años de trabajo con estos menores nos han enseñado que
no se puede internar a un menor en contra de su voluntad.
De alguna manera esto lo han comprendido los fiscales de Prevención
del Delito que ahora trabajan conjuntamente con la casa de Acogida
CHIBOLITO. Pero, las leyes en este momento no permiten que haya Casas
de Acogida Temporal, por consiguiente los jueces y fiscales de
familia no reconocen el trabajo de Chibolito. La municipalidad por su
parte tiene el área de seguridad ciudadana con el Serenazgo, pero no
invierte en prevención, por lo tanto tampoco nos apoya, “a pesar
que con cada cambio de gobierno hemos buscado el apoyo de la
Municipalidad y del Gobierno Regional”.
Sabemos que es mejor prevenir que lamentar, y a mi parecer tanto las
autoridades como la población en general no se preocupan sobre este
tema. No asumen la responsabilidad de abrir espacios para que los
niños y las niñas con aparente abandono y marginación social y
educativa puedan recibir apoyo. El trabajo con estos menores es todo un proceso y
empieza por conocerles y comprenderles a nivel individual y familiar,
para luego integrarles poco a poco en sus familias y en la sociedad.
“Si invertimos en un menor con marginación y abandono, es posible
que tengamos un delincuente menos en las calles”.
Luis Zafra Aquino
Presidente de la Asociación CHIBOLITO.